Dignidad de la persona
Toda persona tiene una dignidad que no depende de su origen, situación económica o capacidades. La vida humana y los derechos de cada persona merecen respeto.

La Compañía · Córdoba
La fe al servicio de la dignidad humana, la justicia y el bien común.
«Pues tuve hambre, y ustedes me dieron de comer»Mateo 25,35
Dios Habla Hoy (DHH)
La Doctrina Social de la Iglesia ofrece criterios para reflexionar y actuar en la familia, el trabajo, la economía y la sociedad. Su centro es la persona y su vocación a vivir en comunidad.
Estas síntesis son orientativas. Consulte los documentos de la Iglesia para profundizar; las respuestas del chat no sustituyen sus textos ni el acompañamiento pastoral.
Las respuestas se basan solo en los textos del Catecismo y del Compendio y pueden contener errores: compruebe siempre el párrafo original. No sustituyen el acompañamiento del párroco. No se guardan las conversaciones; no incluya datos personales.
Toda persona tiene una dignidad que no depende de su origen, situación económica o capacidades. La vida humana y los derechos de cada persona merecen respeto.
La vida social debe favorecer las condiciones que permitan a todas las personas y comunidades alcanzar su desarrollo, sin dejar a nadie atrás.
Somos responsables unos de otros. La solidaridad implica comprometerse con la justicia y con el bien de todos, especialmente de quienes sufren.
Las instituciones deben apoyar a las personas, familias y comunidades, sin sustituir aquello que pueden realizar por sí mismas.
Los bienes de la creación están destinados a toda la humanidad. Su uso debe servir al bien común, con especial atención a las personas pobres.
La responsabilidad por nuestra casa común une el cuidado del medio ambiente con la justicia social y la atención a las generaciones futuras.